Escrito por: Mariano del Castillo y Carmen Magaña
En el presente artículo queremos hacer una reflexión sobre aquellos aspectos que marcan la relación entre padres y maestros - familia y escuela - en la difícil tarea que a ambos les concierne: la educación de los hijos.
Un rápido análisis nos permite afirmar que, hace unos pocos años, las familias contaban con elementos de solidez propios muy superiores a los actuales: tenían unas con, Ficciones más profundas, mayor estabilidad, menor estrés, más miembros y mayores oportunidades de interacción entre ellos, etc.
En la actualidad, las familias, a pesar de sus mejores niveles de formación y educación, están más afectadas por influencias sociales negativas propias de la sociedad occidental y son más débiles en su estructura, encontrándose inmersas, en muchos casos, en problemas reales que afectan a su estabilidad. Carencia de ideales claros de vida, dificultades de convivencia o ruptura del matrimonio, etc. Esas familias necesitan más que nunca ayuda en su acción educativa profunda, y deben encontrar colaboración en el ámbito escolar, dentro de un marco de confianza.
La peculiar relación existente entre escuela y familia, exige de ellas una exquisita coordinación. Del mismo modo, la necesidad de personalización para una verdadera formación, y la reciprocidad de la relación establecida, solicitan crecientes grados de participación y comunicación entre ambas instituciones.
Una Relación de Confianza
Padres y Maestros
Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de una familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc., que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.
Características de la relación Familia-Escuela
El principio de subsidiariedad es el que marca esta relación. Es la familia quien tiene el derecho-deber de la educación.
· Son los padres quienes tienen la posibilidad de decidir acerca de las cuestiones esenciales: más, a medida que los hijos son menores.
· Son los padres quienes eligen el centro educativo, sobre todo en las etapas de Educación Primaria y Secundaria. Ayudan a los hijos también a elegir los amigos al situarles en determinados contextos sociales, donde se entablan las relaciones de amistad.
· Son los padres quienes, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones, conversaciones, juicios, etc., van creando una cultura familiar que es clave en todo el proceso de maduración de la persona, de tal manera que muchos de los referentes en la toma de decisiones de las personas adultas se basan en actitudes y valores adquiridos en los primeros años de vida.
Y es al elegir la escuela cuando la hacen partícipe de sus deseos, ideales, valores y objetivos educativos, aunque con frecuencia no los tengan ellos mismos suficientemente definidos o explicitados.
Establecen los padres con la escuela una particular relación de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares, etc., en la institución a la que confían sus hijos. La relación que se entabla entre familia y escuela es tan peculiar que sólo cabe situarla en el marco de la confianza- es la escuela, como parte de la familia, una prolongación suya, adquiriendo así su pleno sentido.
Esa relación de confianza es la que determina, matiza y da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía abierta de información, de orientación, sobre la educación de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que cada uno de ellos desempeña.
En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa, más allá de las aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona en orden a un proyecto común de educación.
Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada. Una escuela no puede limitar su actividad a los campos que sean de su exclusivo interés, sin atender a las necesidades de la familia. Esa peculiar relación de confianza-servicio es característica de la escuela, particularmente en los niveles de Primaria y Secundaria.
Padres y Maestros
Son los padres quienes gozan de esa relación de intimidad única que exclusivamente se da en el seno de una familia y que permite todo tipo de interrelaciones personales: de afecto, ayuda, orientación, soporte, etc., que influyen y modifican los comportamientos de todos sus miembros. Suele decirse que en una familia todos educan y son educados.
Son, asimismo, los padres quienes están en mejores condiciones, a causa de su cariño desinteresado, de conseguir el crecimiento en autonomía de sus hijos y, por tanto, la madurez: un crecimiento en libertad y responsabilidad que solamente es posible, de manera armónica, cuando la familia soporta las decisiones personales, con su mezcla de aciertos y errores.
Características de la relación Familia-Escuela
El principio de subsidiariedad es el que marca esta relación. Es la familia quien tiene el derecho-deber de la educación.
· Son los padres quienes tienen la posibilidad de decidir acerca de las cuestiones esenciales: más, a medida que los hijos son menores.
· Son los padres quienes eligen el centro educativo, sobre todo en las etapas de Educación Primaria y Secundaria. Ayudan a los hijos también a elegir los amigos al situarles en determinados contextos sociales, donde se entablan las relaciones de amistad.
· Son los padres quienes, como consecuencia de su estilo de vida, relaciones, conversaciones, juicios, etc., van creando una cultura familiar que es clave en todo el proceso de maduración de la persona, de tal manera que muchos de los referentes en la toma de decisiones de las personas adultas se basan en actitudes y valores adquiridos en los primeros años de vida.
Y es al elegir la escuela cuando la hacen partícipe de sus deseos, ideales, valores y objetivos educativos, aunque con frecuencia no los tengan ellos mismos suficientemente definidos o explicitados.
Establecen los padres con la escuela una particular relación de confianza, mediante la cual delegan autoridad, funciones, objetivos familiares, etc., en la institución a la que confían sus hijos. La relación que se entabla entre familia y escuela es tan peculiar que sólo cabe situarla en el marco de la confianza- es la escuela, como parte de la familia, una prolongación suya, adquiriendo así su pleno sentido.
Esa relación de confianza es la que determina, matiza y da forma al binomio familia - escuela, que debe estar marcado por una actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a los hijos. Ello implica una verdadera relación de comunicación donde padres y maestros establezcan una vía abierta de información, de orientación, sobre la educación de los hijos, constructiva y exenta de tensiones por el papel que cada uno de ellos desempeña.
En este sentido, la familia debe tener una actitud activa y participativa, más allá de las aportaciones puntuales de información sobre los hijos, en la medida que lo requieran los maestros: esto es, trabajar conjuntamente en la orientación de la persona en orden a un proyecto común de educación.
Si no se produce ese acuerdo previo sobre cómo y para qué queremos educar a nuestros hijos, la disfuncionalidad en la relación padres-maestros y en el mismo proceso educativo, estará asegurada. Una escuela no puede limitar su actividad a los campos que sean de su exclusivo interés, sin atender a las necesidades de la familia. Esa peculiar relación de confianza-servicio es característica de la escuela, particularmente en los niveles de Primaria y Secundaria.

Análisis
Este articulo muestra la responsabilidad sobre el educando, la cual recae directa y proporcionalmente en maestros y padres.
Se hace una pequeña afirmación en la cual denota como poco a poco los cimientos de la educación familiar se han ido derrumbando, los padres se preocupan menos de los intereses del infante, la familia pasa menos tiempo unida, es casi una moda el que los hijos desobedezcan y no respeten a los padres. La familia está más propensa a ser influenciada por problemas exógenos.
“Algo tan común como era sentarse en familia a la hora del té, ahora parece mas bien una meta.” (Profesor Luís Espinoza)
Esto es lo que hace tan importante esta relación de colaboración entre escuela y familia. Ambas deben ayudar en la formación del alumno, tanto particular (Así en la familia como en la institución, independientemente) como establecidamente (Las dos en cooperación). La familia debe formar al alumno enseñando responsabilidad y autonomía, en pocas palabras madurez, y los maestros deben enseñar contenidos y ser un ejemplo de valores para el educando.
Se detallan las características de esta relación familia-colegio y al decir familia-colegio me refiero a que es primero la familia que tiene la inicial responsabilidad, y aquí se presenta la relación de confianza que se funda entre padres y colegio, ya que son los primeros los que pueden decidir que institución elegir para el estudiante, son estos quienes inculcan a sus hijos, les crían y poseen una intimidad única con ellos. Y al elegir la institución los padres eligen sobre que valores quieren que sus hijos se eduquen, ellos dan la confianza al establecimiento para la crianza de sus hijos, lo cual no es para nada menor, dejar a un hijo formarse en manos de otras personas a mi parecer debe ser una de las cosas mas difíciles de hacer, por esto es que la relación familia-establecimiento debe ser de una confianza total. Por ello es que se señala que el colegio pasa a ser una prolongación de la familia. Y esta es una frase que todos alguna vez habrán escuchado:
“Los profesores son como segundos padres, y el establecimiento un segundo hogar”
En el colegio los profesores tienen la faena de conocer al alumno y enseñarle contenido, moral, etc, pasando a desarrollar una tarea casi paternal y es en el colegio (Educación primaria y secundaria mas principalmente) donde de hecho el/la joven convive con iguales, es donde crean los más importantes lazos, de amistad, afectividad, etc. Es el colegio donde empiezan a desarrollar su desenvolvimiento social, en síntesis, es como una gran familia más.
En mi caso ocurrió de la manera en que se plantea, los profesores de mi liceo se preocupaban mucho de cada colegial en particular, intentaban saber los intereses de cada alumno e intentar guiarlos de la mejor manera posible, como si de hecho fueran verdaderos padres. Las reuniones de apoderados eran obligatorias logrando que los padres se involucraran más en la educación de sus hijos, haciéndoseles participes, no solo informando acerca de notas, sino emplazando la formación también al hogar de los estudiantes, y algunas veces orientando también a los padres para que este propósito se cumpliese.
Como conclusión puedo decir que la relación profesores-apoderados es casi tan importante como la del educador-educando, y debe ser nutrida para que pueda existir un acuerdo mutuo para la orientación del educando, ambas partes deben trabajar armoniosamente, pues su responsabilidad además de ser compartida es complementaria, debe haber una confianza de ambas partes, y así como la familia debe encargarse también de la educación del estudiante, el colegio no debe solo coartarse a los campos que les compete, sino también tener en cuenta las necesidades de la familia, lo que produce una relación de mutua confianza-servicio, lo que potencia al alumno en cuestión.
Este articulo muestra la responsabilidad sobre el educando, la cual recae directa y proporcionalmente en maestros y padres.
Se hace una pequeña afirmación en la cual denota como poco a poco los cimientos de la educación familiar se han ido derrumbando, los padres se preocupan menos de los intereses del infante, la familia pasa menos tiempo unida, es casi una moda el que los hijos desobedezcan y no respeten a los padres. La familia está más propensa a ser influenciada por problemas exógenos.
“Algo tan común como era sentarse en familia a la hora del té, ahora parece mas bien una meta.” (Profesor Luís Espinoza)
Esto es lo que hace tan importante esta relación de colaboración entre escuela y familia. Ambas deben ayudar en la formación del alumno, tanto particular (Así en la familia como en la institución, independientemente) como establecidamente (Las dos en cooperación). La familia debe formar al alumno enseñando responsabilidad y autonomía, en pocas palabras madurez, y los maestros deben enseñar contenidos y ser un ejemplo de valores para el educando.
Se detallan las características de esta relación familia-colegio y al decir familia-colegio me refiero a que es primero la familia que tiene la inicial responsabilidad, y aquí se presenta la relación de confianza que se funda entre padres y colegio, ya que son los primeros los que pueden decidir que institución elegir para el estudiante, son estos quienes inculcan a sus hijos, les crían y poseen una intimidad única con ellos. Y al elegir la institución los padres eligen sobre que valores quieren que sus hijos se eduquen, ellos dan la confianza al establecimiento para la crianza de sus hijos, lo cual no es para nada menor, dejar a un hijo formarse en manos de otras personas a mi parecer debe ser una de las cosas mas difíciles de hacer, por esto es que la relación familia-establecimiento debe ser de una confianza total. Por ello es que se señala que el colegio pasa a ser una prolongación de la familia. Y esta es una frase que todos alguna vez habrán escuchado:
“Los profesores son como segundos padres, y el establecimiento un segundo hogar”
En el colegio los profesores tienen la faena de conocer al alumno y enseñarle contenido, moral, etc, pasando a desarrollar una tarea casi paternal y es en el colegio (Educación primaria y secundaria mas principalmente) donde de hecho el/la joven convive con iguales, es donde crean los más importantes lazos, de amistad, afectividad, etc. Es el colegio donde empiezan a desarrollar su desenvolvimiento social, en síntesis, es como una gran familia más.
En mi caso ocurrió de la manera en que se plantea, los profesores de mi liceo se preocupaban mucho de cada colegial en particular, intentaban saber los intereses de cada alumno e intentar guiarlos de la mejor manera posible, como si de hecho fueran verdaderos padres. Las reuniones de apoderados eran obligatorias logrando que los padres se involucraran más en la educación de sus hijos, haciéndoseles participes, no solo informando acerca de notas, sino emplazando la formación también al hogar de los estudiantes, y algunas veces orientando también a los padres para que este propósito se cumpliese.
Como conclusión puedo decir que la relación profesores-apoderados es casi tan importante como la del educador-educando, y debe ser nutrida para que pueda existir un acuerdo mutuo para la orientación del educando, ambas partes deben trabajar armoniosamente, pues su responsabilidad además de ser compartida es complementaria, debe haber una confianza de ambas partes, y así como la familia debe encargarse también de la educación del estudiante, el colegio no debe solo coartarse a los campos que les compete, sino también tener en cuenta las necesidades de la familia, lo que produce una relación de mutua confianza-servicio, lo que potencia al alumno en cuestión.
(padres y maestros en colaboracion!)

Fuentes

